Desde la antigüedad se ha usado lastre
para mantener la estabilidad de los buques mientras estos navegaban, dicho
lastre estaba formado por materiales sólidos como rocas, arena etc. que eran
colocados en el fondo de la embarcación para compensar su peso, estos
materiales representaban un problema constante al momento de navegar por esta razón a finales de siglo XIX se
comenzó a diseñar buques que puedan tomar el agua de mar (agua de lastre) que
se encontraba en su entorno logrando de esta manera reemplazar los lastres
sólidos antes empleados. Es así que hoy en día los buques que pretende navegar,
parcial o totalmente sin carga usan el agua de lastre para compensar su peso evitando de esta forma la pérdida de estabilidad y conservando las condiciones
de navegabilidad; de esta manera a buques de mayor tamaño y capacidad, mayor
capacidad de admisión de lastre tendrá.






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